Los Derechos Humanos han devenido en fundamento y límite del Derecho, y -con él- de todas las manifestaciones sociales de poder. No hay poder válido fuera del Derecho, y éste, para ser tal, requiere el reconocimiento de la Libertad y la Dignidad del ser humano, con igual consideración y respeto (Dworkin) y como fin en sí mismo. Jamás como un medio.
Ello es particularmente relevante al hablar del poder del Estado en los sistemas jurídicos contemporáneos, en todas sus manifestaciones. Una de las más importantes es el poder tributario: la capacidad de detraer coactivamente parte del patrimonio particular para atender a las necesidades colectivas, sobre la base de la solidaridad social y, cabe enfatizar, con respeto a la capacidad contributiva, por una parte, y a la Libertad y a la Dignidad del sujeto contribuyente, por la otra. read more…
![]()







